Un refugio de espíritu étnico y corazón belga

No todas las casas pueden enorgullecerse de poseer alma y singularidad. Además de la sensibilidad que demuestra la decoración elegida, el espacio debe transmitir cierta sustancia, carácter. Un combo que resulta una fórmula ganadora de lo más inspiradora pero que como todo lo genuino, no abunda.

Situada en la capital belga, esta casa expresa como pocas lo consiguen, una composición armoniosa llena de personalidad. El mérito es de su propietaria, la arquitecta e interiorista Muriel Bardinet, y de su espíritu étnico y bohemio. Cada estancia irradia un halo casi poético que contagia cada detalle, transmitiendo una atmósfera serena y cálida.

Sorprende pensar en el renacimiento que ha experimentado esta casa desde que Bardinet la adquiriera en 2009. Un espacio que en otros tiempos dio vida a un orfanato y hasta un restaurante japonés. Curioso, ¿verdad?

Una paleta de tonos suaves y neutros recorre prácticamente toda la casa, tan sólo interrumpida por las notas de colores que aportan los textiles de estilo étnico. La sencillez es otra de sus cualidades junto a los objetos decorativos que dejan entrever la predilección viajera de Bardinet. Me cautiva sobre todo la luz natural que penetra desde la terraza hasta la doble altura de su interior. Añade una evocadora naturalidad que me tiene totalmente fascinada.

Y a ti, ¿qué te ha parecido esta casa de Bruselas?

Imágenes: Karel Balas.

Sobre el autor

Periodista y amante de la decoración, el interiorismo y los viajes, siempre en busca de ideas e inspiración. Especializada en marketing y comunicación, desde hace un tiempo me encontrarás en el Dpto. de Comunicación de Secretos de India.

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