Carla Sánchez: «El yoga nos ayuda a tender un puente interior»

Profesora de yoga y actriz, Carla Sánchez es ese tipo de personas a las que te gustaría tener siempre cerca. Su visión, entusiasmo y dedicación le han llevado a adoptar y difundir un estilo de vida consciente a través de los distintos proyectos en los que participa.

Y es que además de impartir clases de yoga en la plataforma internacional Gaia de la que es embajadora, Carla Sánchez es fundadora de Secret Yoga Club en España, cofundadora de la consultoría wellness The Holistic Concept y coordinadora de la iniciativa humanitaria Project Yoga en Grecia, donde reside desde hace casi tres años. También colabora en distintas publicaciones, a las que se suma su blog sobre yoga y bienestar en la revista In Style. ¡Ahí es nada!

El yoga forma parte de ti desde que a los 10 años te iniciaste gracias a las clases a las que asistía tu madre. Con una trayectoria tan amplia, ¿qué beneficios te ha aportado el yoga?

Tuve la suerte de tener el primer contacto con esta disciplina cuando era niña, pero fue una experiencia puntual y excepcional de un año y medio. Me gusta llamarla «la semilla», y no lo seguí practicando porque era una época en la que el yoga no se asociaba aún a la infancia. En la adolescencia volvió a cruzarse en mi camino de manera intermitente. Iba y venía, y como a toda quinceañera, me costaba centrarme y simplemente picoteaba.

De adulta me he dado cuenta de que en realidad siempre me ha estado acompañando. Para mí el yoga no trata sólo de realizar secuencias de posturas sobre una esterilla. Es una filosofía con mayúsculas que requiere tiempo para integrarse de verdad en nuestro día a día. Cuando eso sucede te das cuenta de que te riges bajo un código ético-espiritual flexible pero consistente que aporta equilibrio y conciencia a tus acciones y emociones. A tu vínculo contigo mismo tanto en el plano físico como mental y a cómo te relacionas con el mundo circundante. Esa conciencia es el mayor regalo.

Estás especializada en Hatha Yoga, Vinyasa Flow y yoga para el embarazo, ¿qué te llevó a querer profundizar en el yoga y a abrazar un estilo de vida holístico?

El estilo de vida holístico me fue dado por mi familia. Soy vegetariana de nacimiento, crecí rodeada de naturaleza, animales, con una madre que meditaba y me llevaba con ella a retiros de macrobiótica y en un ambiente creativo… Así que todo lo que ahora se ha puesto de moda (que espero que se quede), cuidarse, comer mejor o ser ecológico es lo normal para mí. Fue la base de mi educación y no sé vivir de otro modo.

Profundizar en el yoga llegó de forma natural. Empecé a practicar de nuevo con mayor dedicación, quise explorar más y decidí hacer mi primera formación simplemente para entender mejor la disciplina. En ese momento ni siquiera quería ser profesora, esa fue la consecuencia de un proceso muy personal.

Comentas en tu blog de la revista InStyle que «vivir con plenitud» es tu mantra personal. ¿Cómo lo consigues?

Siendo fiel a mis principios y respetando todas las facetas de mi personalidad por encima de todo. Me rodeo de buena gente, le doy al cuerpo lo que necesita para estar sano y lleno de energía, trato de disfrutar de todo lo que hago ya sea dentro o fuera del trabajo, le doy valor a los momentos de soledad porque me ayudan a tomar perspectiva, me permito soñar sin perder la conexión con la tierra y agradezco profundamente lo que tengo y cualquier acontecimiento positivo que se presenta. La plenitud se elige, es una actitud. Igual que ser una persona positiva, es algo que hay que aprender y entrenar.

Disciplinas como el yoga y la meditación se basan en desarrollar una consciencia plena en el aquí y el ahora, pero ¿cómo alcanzarla en una era en la que vivimos al ritmo del #notengotiempo y el multitasking?

Es el reto continuo al que se enfrenta el individuo de hoy en día. No es casual que estos métodos de bienestar estén en expansión, son la alternativa sana y necesaria a los ansiolíticos y antidepresivos que palian a modo de «atajo-trampa» los síntomas que generan el exceso de trabajo, la falta de espacio personal y el bombardeo de información al que se ve sometido un cerebro que nunca descansa.

Parar a respirar y a sentir es una necesidad biológica de la que cada vez más gente se da cuenta. Somos anatomía y emoción, somos ritmo y acción. Pero para mantener esta ingeniería en estado de salud y equilibrio hay que compensar todo el exceso que nos rodea con silencio, escucha, más trabajo físico para reunir al cuerpo con la mente, dejar de atender lo que pasa en los teléfonos o el ordenador de forma compulsiva y mirar hacia adentro. Es esencial entender que el tiempo es una medida relativa que se puede manejar con más discernimiento y templanza.

¿Por qué crees que nos cuesta tanto vivir nuestro día a día en armonía y equilibrio con nuestro cuerpo y mente?

Creo que los seres humanos nos lo hemos puesto muy complicado en todos los sentidos. Vivimos en tiempos en los que se exige dar el 100% en cualquier ámbito, hay que ser exitoso, lo cual es una presión difícil de resistir que genera separación.

Separamos la vida personal de la profesional, pero vida sólo hay una y es básico conciliar para armonizar. El yoga nos ayuda a tender un puente interior y a comunicarnos mejor con nosotros mismos. Crear ese enlace es la vía para comprender que somos una sola cosa, que la mente no es algo que habita en otro lugar, sino que se aloja en nuestro cuerpo formando un todo. Si alguna de las dos partes no está bien atendida habrá consecuencias negativas. Darnos cuenta de esta tendencia es el primer paso para hacer un cambio de enfoque.

¿Tienes alguna postura de yoga favorita para reducir y mantener a raya el estrés y, además, emplearla con fines meditativos?

Las posturas de flexión hacia adelante oxigenan y calman el sistema nervioso. Una muy sencilla y efectiva que me gusta practicar en momentos donde siento que estoy desbordada es Uttanasana sujetando los codos con las manos. Se puede hacer casi en cualquier sitio. Proporciona un intenso estiramiento a la parte posterior del cuerpo, el corazón queda por encima del cerebro bombeando intensamente hacia esa zona, el diafragma se relaja y favorece una respiración larga y tranquila. Este conjunto de acciones tiene un claro efecto antiestrés que además ayuda a dormir más profundo, así que me encanta hacerla junto a la cama durante varios minutos.

¿Qué significado tiene para ti la meditación?

La meditación es por encima de todo una técnica de control mental que nada tiene que ver con el tópico de dejar la mente en blanco. No le doy un significado trascendental o místico, es un método con objetivos específicos y pasos concretos que proporciona resultados y grandes beneficios probados científicamente. Cada persona la vive de una manera diferente y, sin duda, con la práctica continuada y disciplina se pueden alcanzar estados de conciencia muy elevados. Si todo el mundo meditara más y entrenara su mente en el silencio y la escucha, viviríamos en una sociedad más serena.

En los últimos años, el yoga y la meditación se han extendido en el mundo digital con un rico universo de conocimiento pero también se han alimentado ciertos tópicos y falsos mitos al respecto. ¿Qué podemos hacer para identificarlos y entregarnos a una práctica auténtica?

Herramientas como las redes sociales son un escaparate que está dando mucha visibilidad a estas disciplinas. El otro extremo es que el exceso de información se queda en la superficie y genera confusión. Mi consejo es siempre saltar de lo digital a lo presencial y experimentarlo en primera persona. Si sigues a un profesor de yoga cuyas redes y su forma de comunicarse te gusta, merece la pena intentar asistir a un taller o a sus clases. Quizá se confirme lo que intuías o quizá te lleves una decepción, pero en ambos casos será un aprendizaje interesante. La práctica auténtica sucede a través del tiempo y en progresión. Hay que probar, poner los pies en la esterilla una y otra vez, es una búsqueda en la que te encontrarás con numerosos maestros hasta llegar al maestro último: tú mismo.

Porque, ¿cuál es el sentido real del yoga desde un punto de vista espiritual?

El yoga en todas sus modalidades y los diversos estilos que se han ido desarrollando a través del tiempo, tiene el objetivo final de preparar el cuerpo y la mente para la meditación, que es el encuentro consciente de los dos aspectos de nuestro ser. En Occidente se le da más énfasis a la parte física y se ha convertido en muchos casos en un entrenamiento, algo que trabaja fuerza, flexibilidad y que resulta saludable de por sí.

Pero poco a poco se está incorporando a las clases más respiración, meditación, canto de mantras… lo que nos lleva a un plano más mental que es la antesala del área espiritual. Sin embargo, es un terreno delicado porque cada individuo tiene un concepto distinto de espiritualidad, e incluso, hay quien entra en conflicto porque asocia ser espiritual con lo religioso. Esta parte hay que dejarla muy clara.

Pese a venir de la India el yoga no es una religión, sino una filosofía que convive en consonancia con distintas creencias y prácticas religiosas. Actualmente coordino un bonito proyecto con refugiados sirios en Atenas y está siendo una gran experiencia comprobar cómo personas que vienen del islam se entregan a las clases. La espiritualidad es algo íntimo que se puede o no compartir y que a mí me gusta dejar que cada alumno descubra a su tiempo.

Para terminar, un último consejo: ¿qué le recomendarías a alguien que está pensando en iniciarse al yoga pero no sabe por dónde empezar o por qué tipo de yoga optar?

Lo primero que recomendaría es no empezar a hacer yoga online salvo que sea la única alternativa, por ejemplo personas que viven en lugares apartados. Tengo muchísimas clases online y soy defensora de estas plataformas pero como complemento, no como práctica principal.

Comenzar clases bajo la guía presencial de un profesor cambia exponencialmente la experiencia. Es muy importante que alguien te guíe, corrija y responda a tus dudas, sobre todo al principio para no crear vicios posturales y evitar hacernos daño. Además, la práctica en grupo proporciona una energía única y es una manera muy bonita de conocer a gente interesante con la que compartir tiempo e inquietudes.

Imágenes: Carla Sánchez.

Sobre el autor

Periodista y amante de la decoración, el interiorismo y los viajes, siempre en busca de ideas e inspiración. Especializada en marketing y comunicación, desde hace un tiempo me encontrarás en el Dpto. de Comunicación de Secretos de India.

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